El bloqueo de Berlín
El problema de las fronteras alemanas:
En 1943, cuando ya era evidente que la Alemania nazi perdería la guerra, se celebró la Conferencia de Teherán entre los aliados para discutir el problema del destino de Alemania. Ya entonces se decidió la expulsión de las poblaciones alemanas de los Sudetes (Checoslovaquia) y Silesia (Polonia). Stalin propuso trazar la nueva frontera polaca en las orillas de los ríos Oder y Neisse (Nysa en polaco). Esa propuesta no fue aceptada por los aliados occidentales, quienes temieron una expansión de la influencia soviética hacia Europa Central. Nuevos intentos de discutir el tema en la Conferencia de Yalta (1944) e incluso en la Conferencia de Potsdam (después de la capitulación en 1945) resultaron infructuosos. Apenas en 1990, tras la reunificación alemana, se aceptaron oficialmente los actuales límites orientales.
Las fronteras propuestas por Stalin se aceptaron de modo oficioso con una condición: los Estados alemanes ocupados por las tropas soviéticas debían asumir, completamente, el pago de las compensaciones por la destrucción que la Wehrmacht (ejército alemán) había dejado a su paso en las invasiones hacia el este. Era una carga enorme, habida cuenta, por un lado, que el corazón productivo alemán se concentraba entonces en las regiones ocupadas por las tropas occidentales, y por otro, que los mayores daños causados por la guerra estaban en el este europeo.
El este alemán estaba ocupado por tropas soviéticas: Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Brandeburgo, Sajonia-Anhalt y parte de Sajonia. La ciudad de Berlín, una isla en medio del estado (land) de Brandeburgo, se hallaba en esta zona. Pero en Berlín había tropas de los otros tres ejércitos aliados. Stalin intentó expulsarlas de diversos modos, pero la posición estratégica de esa ciudad era demasiado apetecible para las otras potencias, que no cedieron en sus pretensiones de permanecer allí. Finalmente los soviéticos aceptaron, a fines de 1945, canjear las zonas de Berlín en que estaban las tropas francesas, inglesas y estadounidenses por el estado de Turingia y por parte del estado de Sajonia (ocupados entonces por tropas estadounidenses).
Razones del bloqueo de 1948
Ese año, las tropas ocupantes y el Gobierno en formación de lo que será en 1949 la República Federal de Alemania decidieron introducir una reforma monetaria. El viejo Reichsmark de antes de la guerra se cambió por el Deutsche Mark. La economía alemana occidental, reanimada en parte por las inversiones del Plan Marshall, estaba en condiciones de independizarse de su deprimida contraparte oriental, que debía pagar la pesada carga de la reconstrucción de los países eslavos.
El cambio de moneda impidió de facto el intercambio comercial entre los estados del este y del oeste, que hasta entonces habían venido manteniendo un comercio informal, vital para las zonas del este.
Como contramedida, el 24 de junio de 1948 Stalin ordenó a sus tropas bloquear todos los accesos terrestres a Berlín Occidental. La población del Berlín Occidental no podía sobrevivir mucho tiempo sin comestibles, carbón y otros bienes de importación. Pronto habrían tenido que rendirse, consintiendo en formar parte de la zona comunista de Alemania
El puente aéreo
La primera idea de los aliados occidentales consistió en llevar los bienes necesarios por un convoy armado a Berlín. Pero el plan no se ejecutó, ya que tales actividades hubiesen podido provocar otra guerra. En su lugar, el comando aéreo de Estados Unidos decidió abastecer la ciudad por vía aérea. El llamado Luftbrücke (puente aéreo) de Berlín se inició el 25 de junio de 1948, con el aterrizaje del primer avión de carga C-47 en el aeropuerto Tempelhof, en Berlín.
El plan era arriesgado, porque el suministro de unas cuatro mil toneladas de bienes al día se suponía imposible mediante la vía aérea. Pero el número de aviones implicados en el puente aéreo creció constantemente. Los estadounidenses fueron asistidos por el resto de sus aliados. Al cabo de unos meses Berlín recibía unos novecientos vuelos cada día, que la abastecían con más de nueve mil toneladas diarias de bienes.
La Unión Soviética no intervino por razones militares. Sin embargo, algunos accidentes provocaron sesenta y cinco muertes entre los pilotos y la población.
El puente aéreo se mantuvo durante más de un año. Cuando los líderes soviéticos se dieron cuenta de que el bloqueo no llevaba a los resultados esperados, lo levantaron el 12 de mayo de 1949.
Pocos días después (23 de mayo de 1949) se decretó oficialmente la fundación de la República Federal de Alemania (todas las zonas ocupadas por las potencias occidentales, incluyendo Berlín Occidental), y al cabo de unos meses (el 7 de octubre de ese mismo año), la de la República Democrática Alemana (el vecino formado por los cinco estados ocupados por las tropas soviéticas de Stalin).
El muro de Berlín
Construcción del Muro:
El plan de la construcción del Muro de Berlín fue un secreto de estado de la administración de la RDA. El muro fue construido a instancias del Partido Socialista Unificado de Alemania — los trabajos se llevaron a cabo bajo la dirección y la vigilancia de la Volkspolizei y de soldados del Ejército Nacional Popular — contra las declaraciones del Presidente del Consejo de Estado (Staatsratsvorsitzender) Walter Ulbricht, quien, en una conferencia de prensa internacional que tuvo lugar en Berlín Oriental el 15 de junio de 1961, había contestado a una pregunta de la periodista Annamarie Doherr:
Entiendo su pregunta como que hay hombres en Alemania del Oeste que desearían que movilizáramos a los trabajadores de la construcción de la capital de la RDA para erigir un muro. No conozco la existencia de tales motivaciones, pues los obreros de la construcción de la capital emplean todas sus fuerzas principalmente en la construcción de casas. ¡Nadie tiene la motivación de erigir un muro!.[7]
Ich verstehe Ihre Frage so, dass es in Westdeutschland Menschen gibt, die wünschen, dass wir die Bauarbeiter der Hauptstadt der DDR dazu mobilisieren, eine Mauer aufzurichten. Mir ist nicht bekannt, dass eine solche Absicht besteht. Die Bauarbeiter unserer Hauptstadt beschäftigen sich hauptsächlich mit Wohnungsbau, und ihre Arbeitskraft wird dafür voll eingesetzt. Niemand hat die Absicht, eine Mauer zu errichten.
Ulbricht fue, de esa forma, el primero en emplear el concepto «muro» – dos meses antes de que se construyese.
De hecho, los aliados occidentales fueron informados del acordonamiento de Berlín Oeste por los miembros del plan «Medidas drásticas», pero fueron sorprendidos por el calendario y la amplitud de las barreras. El acceso directo a Berlín Oeste no se cortó, ni fue interrumpido militarmente. El Servicio Secreto de la RFA (Bundesnachrichtendienst – (BND)) ya disponía de información similar desde mediados de julio. Tras la visita de Ulbricht a Jrushchov durante las reuniones de los países miembros del Pacto de Varsovia del 3 al 5 de agosto, el BND informó:
Las informaciones disponibles muestran que el régimen de Pankow trata de obtener el beneplácito de Moscú para poner en vigor medidas rigurosas de bloqueo. En particular el bloqueo de la frontera de Berlín con la interrupción del tráfico de metros y tranvías entre Berlín Este y Berlín Oeste. (...) Queda por dilucidar si Ulbricht será capaz de obtener un acuerdo tal con Moscú.
El 11 de agosto la Cámara Popular (Parlamento de la RDA – Volkskammer) aprobó los resultados del Consejo de Moscú y autorizó al Consejo de Ministros a emprender las medidas correspondientes. El Consejo de Ministros de la RDA decidió el 12 de agosto emplear a las fuerzas armadas para ocupar la frontera de Berlín Oeste y construir el Muro.
El sábado 12 de agosto, el BND recibió la siguiente información: «El 11 de agosto de 1961 ha tenido lugar una conferencia entre el Secretario del Partido Comunista y otros altos funcionaros del partido. Se declaró: (...) la situación del constante incremento del flujo de refugiados hace necesario el acordonamiento de los sectores oeste de Berlín y de la Zona Soviéta de Ocupación Militar (Sowietische Besatzungszone – SBZ) en los próximos días – no se especificó un día exacto – y no dentro de dos semanas, como estaba planeado.»
En la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, sin previo aviso se construyó el muro entero, simplemente quedo sin construir el 13 de agosto una pequeña parte fuertemente vigilada por la policía socialista. Empezaron a sellar los accesos a Berlín Oeste soldados del Ejército Nacional Popular, 5.000 miembros de la policía fronteriza Alemana (precursora de las Tropas Fronterizas) (Grenztruppen), 5.000 miembros de la Policía Popular y 4.500 miembros de las brigadas. Tropas soviéticas se apostaron listas para el posible combate en la frontera aliada. Todos los medios de transporte que aún comunicaban ambos Berlines fueron detenidos. Sin embargo, las líneas del tren municipal elevado (S-Bahn) y subterráneo (U-Bahn) de Berlín Occidental que circulaban bajo Berlín Este siguieron funcionando sin detenerse en las estaciones orientales, que quedaron como estaciones fantasma. Sólo una de las líneas afectadas de la estación (calle) Friedrichstraße permanecieron en servicio, aunque bajo estrictos controles.
S-Bahn-Ostsektoreinfahrt Liesenstraße/Gartenstraße 1980.Erich Honecker, como ex-secretario del Comité Central, fue responsable de la planificación y realización del Muro en nombre de la dirección del SED. Hasta septiembre de 1961 desertaron 85 hombres de las fuerzas de vigilancia (Grenztruppen), además de 400 civiles en 216 escapadas. Es significativa la famosa fotografía del joven policía de fronteras Conrad Schumann saltando sobre las alambradas de la calle Bernauerstraße.[8]
El gobierno de la RDA alegó que era un «muro de protección antifascista» cuyo objetivo era evitar las agresiones occidentales, argumentando que la construcción del muro era consecuencia obligada de la política de Alemania Federal y sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Adicionalmente, se decía desde la Alemania Oriental que ningún muro hubiera sido necesario si Berlín Occidental no fuera una «espina en el costado de la RDA», como lo había definido su alcalde Willy Brandt, en el sentido de que era un exclave de otro estado inserto en el corazón de Alemania Oriental. Esta visión era compartida por los demás estados del Pacto de Varsovia, los cuales veían la rivalidad entre ambas Alemanias como un reflejo de la rivalidad entre los dos grandes pactos militares de la época. De todos modos, las autoridades de la RDA también reconocían que entre los objetivos del muro estaba evitar la emigración masiva o «fuga de cerebros».
La versión de las autoridades de la RFA y la visión generalizada en el mundo capitalista u Occidente fue que esta justificación no servía más que para matizar el que era, según ellos, el único propósito: impedir que los ciudadanos de la RDA entraran en Berlín Occidental y, por lo tanto, en Alemania Federal.
Los alemanes orientales no controlaban totalmente el tráfico entre el Berlín Occidental y la Alemania Federal y, en este sentido, se argumentó que las defensas del muro estaban diseñadas para funcionar desde el interior de la Alemania Oriental; las pistolas automáticas montadas en el muro eran disparadas al intentar escalarlo desde el interior, las defensas contra vehículos estaban situadas en el lado de Alemania Oriental y el muro de cuarta generación estaba hecho de secciones de hormigón armado con la base más larga en el interior de la RDA.
Reacción de la Alemania del Oeste
El canciller de la RFA, Konrad Adenauer, pidió ese mismo día por la radio calma y prudencia a la población y declaró las medidas que los aliados pensaban tomar. En las primeras dos semanas tras la construcción del muro visitó Berlín Oeste, sólo el alcalde Willy Brandt protestó enérgicamente, aunque finalmente no pudo hacer nada contra el amurallamiento de Berlín Occidental y la división definitiva de la ciudad. Los Länder del oeste fundaron ese mismo año en Salzgitter un centro de documentación judicial sobre las violaciones a los derechos humanos perpetradas por la RDA. El 16 de agosto de 1961 Willy Brandt convocó una manifestación que reunió a 300.000 berlineses occidentales junto al Ayuntamiento de Schöneberg.
Reacción de los Aliados
La reacción de los aliados occidentales ante la construcción del muro fue lenta: pasaron 20 horas hasta la aparición de las fuerzas militares en la frontera; 40 horas hasta que se comunicaron con el comandante soviético de Berlín; 72 horas hasta que protestaron diplomáticamente ante Moscú. Cada vez hubo más rumores de que los soviéticos habían asegurado a los aliados occidentales que no amenazarían sus derechos. La experiencia del bloqueo había mostrado a los aliados que Berlín Oeste estaría constantemente amenazada, así que la construcción del Muro fue una confirmación material del statu quo, que se cimentó, en el sentido literal de la palabra. La Unión Soviética abandonó aparentemente su petición de que Berlín Oeste estuviese «libre» de tropas aliadas, que había formulado anteriormente en el Ultimátum de Jrushchov de 1958.
Reacciones internacionales en 1961:
«Una solución poco elegante, aunque mil veces preferible a la guerra.» John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos.
«Alemania del Este detiene el flujo de refugiados y se atrinchera tras un grueso telón de acero. No se trata de nada ilegal.» Harold Macmillan, Primer Ministro británico.
Tras esto, el presidente Kennedy afirmó que Berlín era un «estado libre» y envió unas brigadas de refuerzo de 1.500 hombres a Berlín Oeste. El dirigente de la RDA Walter Ulbricht determinó incluso el control por parte de las Policías Fronteriza y Popular sobre los oficiales y policías aliados, lo que produjo un fuerte rechazo, en particular por parte de los estadounidenses.[9] Finalmente, el comandante de las tropas soviéticas situadas en Berlín debió intervenir con los funcionarios de la RDA para calmar la situación.
El 27 de octubre de 1961 se produjo una confrontación directa y peligrosa entre tropas soviéticas y americanas en el Checkpoint Charlie de la Friedrichstraße, formando diez carros de combate de cada bando junto a la línea fronteriza. Al día siguiente, ambas tropas de carros de combate fueron retiradas. Ambos bandos temían que el conflicto de Berlín acabase en una guerra atómica.
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